¡Atención: pregunta trampa!

Preguntas trampa

Durante la semana pasada he compartido en redes un artículo del ABC, en el que se describía cómo a un aspirante a trabajar en Microsoft le hacían una “pregunta trampa”, y la fallaba.

Reconozco que en una primera leída “en diagonal”, me quedé descolocado. El entrevistador le preguntaba al candidato finalizando la entrevista, así como quien no quiere la cosa que, “si tienes un triangulo rectángulo de hipotenusa 10 y altura 6, cuál es el área del triángulo”.

Claro, medio dormido a esas horas de la mañana, lo primero que piensas es: “va, muy sencillo: tengo la hipotenusa (10), tengo el cateto vertical (altura=6), con mi amigo Pitágoras saco el otro cateto (base) y ya está”. Que por cierto, da 24 (el área). Fácil.

Pero sigo leyendo y veo que el candidato razona: “El área de cualquier triángulo es 0,5 de la base por la altura, con lo que la respuesta a esta pregunta sería 0,5 x 10 x 6, que es 30”

Se me pinza un cable. Vuelvo a leer y me fijo en el detalle de “…su altura…”. Jolín, es verdad, se refiere a la altura “sobre la hipotenusa”…..claro así si cuadra la respuesta…..

Pero espera, que hay más: el entrevistador le vuelve a preguntar: “….seguro?…..” y el pobre muchacho, «Sí, estoy seguro de que el área del triángulo es de 30». «Su respuesta es incorrecta. Esta ha sido la última pregunta de la entrevista. Puede esperar fuera hasta que le demos los resultados». Antes de abandonar la sala preguntó cuál era la respuesta correcta. «El triángulo de la pregunta no puede existir nunca. Piense por qué», fue la contestación que recibió.

Ein ??…..Claro, llegado este punto, tengo una reacción sucesiva de emociones y procesos mentales:

  1. Me pica el “orgullo de ingeniero” –> totalmente impulsivo, emocional, no he sabido verlo a la primera: me dura 1 segundo, es un “pronto” que me acaba de despertar. Vuelvo a bajar a tierra.
  2. El instinto me pone alerta: cuidadín, cuidadín….¿donde está el truco?
  3. El espíritu analítico se impone: a ver, si el triángulo está “acostado sobre su hipotenusa” y dice que su altura es de 6 y que éste triangulo no puede existir, es de cajón que hay que hacer una demostración y comprobar la altura máxima posible del triangulo, vamos que hay que hacer números…
  4. Pienso: “vaya cabronada de pregunta”. Sí, lo reconozco, muy emocional….

Ya entrados en harina, decido comprobarlo y sí, efectivamente, un triángulo rectángulo con esa hipotenusa tiene una altura máxima sobre la misma de 5, no puede medir más. Si eres “de letras”, simplemente créeme, dame un voto de confianza; si eres “de ciencias”, sabes algo de mates y tienes curiosidad, puedes ver la demostración en dos minutos:

Pero más allá de la anécdota del problemilla, me quedo con la entrevista y el sentido de la pregunta.

¿Realmente buscaba el entrevistador una solución matemática concreta? 

Lo dudo, no creo que buscara un experto en Trivial. Y ya hemos visto que para resolver el acertijo, había que “remangarse” un poco y gastar algo de tiempo, lápiz y papel. Por tanto, ¿qué sentido tiene ese tipo de pregunta?

Al parecer está de moda entre las grandes empresas en Estados Unidos, hacer preguntas extrañas, excéntricas o aparentemente fuera de lugar, para descubrir cualidades que no se puedan determinar en un curriculum o en una simple entrevista tradicional. Según Susan Ruhl , directiva de OI Partners (Innovative Career Consulting) y experta en estas entrevistas, el objetivo de una pregunta de este tipo pasa por

  1. examinar la resolución de problemas y la creatividad del aspirante,
  2. evaluar su proceso de pensamiento o
  3. comprobar el potencial ajuste a la cultura de una firma.

Osea, que no hay respuestas estándar válidas.

En el caso del triángulo de marras, probablemente se debería haber mostrado algo más de cautela al intuir la trampa…..y hacer un razonamiento más amplio en voz alta, buscando más cómo resolver el problema, exponiendo posibilidades de resolución o un método para resolver, sin pretender llegar al dato exacto.

Claro que, esto es muy fácil decirlo a “toro pasado” y desde la perspectiva de hablar en 3ª persona cómodamente sentado en mi despacho….

De manera que sin pretender “sentar cátedra”, a toda la retahíla de consejos que circulan por la red para afrontar entrevistas de trabajo, me atrevo a añadirte algunas ideas prácticas para que las tengas en cuenta:

  1. El / la entrevistador@ no es tu amig@: tampoco es un enemigo a batir, pero conviene recordar que te están evaluando y no debes cometer errores ni por exceso ni defecto de confianza. Estate alerta ante comentarios / preguntas aparentemente inocuos…
  2. Conocer la cultura de la empresa ayuda a dar un enfoque más adecuado, que te permita ajustar mejor las respuestas a preguntas “abiertas”.
  3. La escucha activa es una característica de inestimable ayuda, que nos puede dar pistas de por dónde van los tiros. Los detalles importan y hay que prestarles atención.
  4. Mente abierta y estructurada: no obcecarse en una respuesta aparentemente predeterminada, pueden haber más posibilidades y tu capacidad analítica deberá valorarlas para llegar a una conclusión. Seguramente van a evaluar más cómo razonas y cómo te desenvuelves que el resultado….

Feliz semana!!

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